Cada 28 de septiembre se celebra el Día Mundial contra la Rabia, coincidiendo con el aniversario de la muerte de Louis Pasteur (1895) descubridor de la vacuna que ayuda a erradicar esta enfermedad, que continúa afectando al hombre y a gran número de mamíferos domésticos y salvajes de todo el mundo. En 2006, un grupo de investigadores y profesionales formaron una Alianza Global para el Control de la Rabia. Crearon la iniciativa del Día Mundial contra la Rabia y empezaron a invitar a instituciones a sumarse a la alianza y así ampliar así el número de miembros. Sus principales objetivos se centran en incrementar el conocimiento, la educación y los recursos para hacer frente a este reto para la salud.

La rabia está considerada como una de las zoonosis más importantes a tener en cuenta por las autoridades sanitarias por sus fatales consecuencias, ya que su ausencia de tratamiento conduce a la muerte. 


En los seres humanos, la rabia se puede prevenir en el 100% de los casos mediante la atención médica apropiada e inmediata. No obstante, más de 55.000 personas, principalmente en África y Asia, mueren de rabia cada año. Todos los animales de sangre caliente pueden ser reservorios de la enfermedad. La fuente mundial más importante de contagio para los seres humanos viene a través de la rabia no controlada en los perros. Los que están en mayor peligro de infectarse son los niños: alrededor de la mitad de estas muertes ocurren en menores de 15 años, quienes tienen mayor probabilidad de ser mordidos por perros. Esta fuente principal de la rabia en los seres humanos puede eliminarse mediante la garantía de la vacunación y el control adecuado de animales, la educación de poblaciones en riesgo y las mejoras en el acceso a la atención médica de personas que han sido mordidas.

Más allá de donde vivamos, la prevención de la rabia es importante. Las personas viajan, los animales van de un lugar a otro y los murciélagos, que son una potencial fuente de rabia en todo el mundo, vuelan.


El virus está presente en la saliva de los animales infectados, desde 15 días antes de la aparición de la enfermedad hasta la muerte del animal.  El perro es el que actúa de reservorio en los núcleos urbanos de todo el mundo y ésta es la forma epidemiológica responsable de la mayoría de los casos humanos. En el caso de los murciélagos parece ser que el estar infectados por este virus no es mortal para ellos, por lo que la posibilidad de contagio se prolonga en el tiempo. La transmisión se realiza fundamentalmente por mordedura, aunque también es posible por contacto de la saliva infectada con mucosas o lesiones cutáneas recientes. Se han comunicado casos de contagio por el aire en el laboratorio o en cuevas habitadas por murciélagos, y por trasplantes de córnea procedentes de pacientes que habían muerto de rabia. No se ha constatado la transmisión de persona a persona por mordedura.


Mientras la rabia siga siendo endémica en Marruecos, parece ser muy difícil evitar el paso de animales infectados a Ceuta y Melilla, ciudades españolas con casos de rabia en perros y gatos. La posibilidad de importación de casos a la Península se ha elevado en los últimos años debido al enorme aumento del flujo de personas a través del Estrecho de Gibraltar.  En los últimos años se han registrado varios casos de rabia en Francia en perros que habían sido introducidos ilegalmente desde Marruecos por turistas irresponsables a través de fronteras españolas o portuguesas, y que atravesaban la Península Ibérica en automóvil hasta su destino final. En febrero de 2012 se detectó la rabia en un cachorro importado a Amsterdam (Holanda), desde Marruecos vía España. Resulta evidente que éste podría haber sido perfectamente el caso de cualquier ciudad española y que el riesgo de sufrir casos importados en el futuro es real e incluso probable. El riesgo de sufrir una importación de rabia en España, especialmente desde el Norte de África, es real y creciente y debemos estar preparados para que un previsible episodio de estas características no desencadene un brote como el que se declaró en Málaga en 1975. Para ello es imprescindible mantener, tanto la vacunación obligatoria de animales domésticos como la vigilancia epidemiológica, siendo el profesional veterinario un protagonista de primera línea para ambas actuaciones sanitarias. 

Recuerda que en nuestro Centro Veterinario de la calle Tribaldos, 16, en el barrio de Hortaleza - Canillas velamos por la salud de tu mascota.

Publicado: 19 de Mayo de 2013