La artrosis es una enfermedad degenerativa de las articulaciones. 


En los gatos, la cojera no es el principal signo de artrosis (sólo un tercio de los gatos con artrosis tiene cojera evidente) y la gravedad de los cambios radiológicos de la articulación a menudo no se relaciona directamente con los signos clínicos. 


En Argos Centro Veterinario sabemos que los gatos demuestran menos su dolor que los perros y por otro lado, suelen llevar una vida más sedentaria; lo más frecuente cuando un gato siente dolor agudo o crónico es que se resista a que lo cojan o toquen, que reduzca su movimiento, que no responda a los estímulos del propietario o del entorno, o incluso que manifieste agresividad. 

Cuando se observan estos signos clínicos en los gatos geriátricos es recomendable realizar una radiografía entre otras posibles pruebas para llegar a saber qué le pasa a nuestro gato.


Los tratamientos buscan mejorar la calidad de vida del gato (reducir dolor, recuperar movilidad) y retrasar el avance de la enfermedad; suelen incluir la suma de medidas para la disminución del peso corporal, control del ejercicio (reducir la necesidad de saltar o subir para acceder a comederos, lugares de descanso, etc) y tratamientos farmacológicos. En última instancia se puede recurrir a la cirugía.   

Publicado: 10 de Enero de 2017