Si sólo utilizas el transportín en ocasiones puntuales como llevar a tu gato al veterinario o para desplazamientos en coche, es posible que en algún momento tu gato se niegue a entrar en él puesto que lo relacionará con unos momentos de su vida que quizá no le apetezcan demasiado...

Cada vez que sacamos al gato con el transportín fuera de casa, estamos sacando al gato de su zona de comfort, de su territorio, con lo que para el gato esto no siempre resulta agradable. Hemos de procurar que el gato no establezca una relación transportín – situación desagradable. Debemos procurar convertir el transportín en un lugar agradable y seguro.

Los transportines rígidos desmontables pueden transformarse en una cama con un cojín quitando la puerta y la mitad superior; si no es desmontable, bastará con dejarle la puerta abierta para que el gato pueda entrar y salir libremente. Podemos situarlo en un lugar apartado a modo de escondite para el gato. Puedes mantenerle dentro con la puerta cerrada durante breves períodos de tiempo en casa una vez que se haya acostumbrado a descansar tranquilamente en el transportín.

También puedes dejarle su comida favorita o alguna golosina en el transportín de forma ocasional.

Si tu gato ha vivido una mala experiencia relacionada con el transportín (un viaje en coche durante el que se ha mareado, por ejemplo), deberás lavarlo muy bien con agua y jabón para que no relacione el olor con la mala experiencia.

Cuando vuelvas a casa con tu gato en el transportín, deja que él decida cuándo salir. Ábrele la puerta y dale tiempo a que salga con tranquilidad.

Existen productos en forma de spray que también pueden ayudar a que tu gato se sienta seguro en el transportín en vez de estresado, para que el desplazamiento ya sea por visita al veterinario o por viaje en coche no suponga una “tortura” para tu gato.

No dudes en consultar con Centro Veterinario Argos si tienes alguna duda sobre el tema comentado.

Publicado: 14 de Julio de 2016