El baño es fundamental para mantener el pelo y la piel limpios y sanos, tanto en perros como en gatos. La periodicidad media de los baños será mensual. En épocas de muda, el baño junto con el cepillado diario servirá también para ayudar a eliminar los pelos muertos del subpelo y evitar así que "circulen" por  nuestra casa (esto es más evidente en unas razas que en otras, como Alaskan malamute, Pastor alemán, o gato Persa). 


Lo ideal es acostumbrar al gato o perro al baño ya desde muy pequeños (a partir de que su cartilla de vacunación esté completa). Debemos tener en cuenta que el baño nunca debe ser un proceso traumático para nuestro animal, por eso debemos hablarle en tono suave y cariñoso con el fin de tranquilizarlo; importante en gatos no realizar movimientos bruscos ni ruidos que les puedan asustar. 

Antes del baño: Es aconsejable cortar las uñas al gato; también es muy importante dar a nuestra mascota un buen cepillado y asegurarnos de que su pelo no tiene nudos (de existir alguno no sólo no se quitaría si no que el pelo  se enredaría más). El cepillado se realizará con peine, carda, rasqueta...en función del tipo de pelo. El cuarto de baño debe tener una temperatura cálida (podemos encender un pequeño calefactor para caldear el ambiente).  


Podemos bañar a nuestro gato o perro en la bañera con el grifo de la ducha. Mojamos uniformemente con agua templada todo el cuerpo (lomo, patas, cuello, zona abdominal e inguinal) exceptuando la cara, que es la zona para ellos más desagradable y que dejaremos para el final; hay que evitar que entre agua o jabón en ojos y oidos. 

Una vez mojado el pelo, repartiremos bien el champú (el adecuado a la especie animal y al tipo de pelo)  por todo el cuerpo aplicando un suave masaje. Aclararemos bien el pelo para eliminar todo el champú. El número de enjabonados dependerá del grado de suciedad del animal y de su actitud frente al baño. En nuestro Centro Veterinario aplicamos acondicionadores o mascarillas adecuadas a cada tipo de pelo. Tras el último aclarado retiramos el exceso de humedad con toalla y secamos con secador al mismo tiempo que cepillamos el pelo, teniendo especial cuidado a la temperatura del secador y al nivel de ruido que produce; hay muchos gatos que se asustan al enfrentarse por primera vez al secador y sobre todo al encenderlo, por lo que puede ayudar encender el secador antes de llevar al gato a la zona de secado. 

Publicado: 28 de Noviembre de 2014