Una personalidad unica, tan original como su físico


Los gatos sin pelo (aunque el Sphynx realmente presenta una fina, corta y casi imperceptible capa de pelo sobre su suave piel) son el resultado de una mutación completamente natural y espontánea, de la cual es responsable un gen que tiene que estar presente en los dos padres. En 1978 un doctor holandés, Hugo Hernández, adoptó dos hembras sin pelo nacidas en Canadá, y empezó su programa de cría. Para conseguir la morfología actual del Sphynx realizó varios cruces entre estos gatos y ejemplares de Devon Rex. El éxito europeo fue seguido rápidamente por el éxito en Estados Unidos, y hoy en día la raza es reconocida por todas las organizaciones internacionales felinas de gran prestigio.


Muy sociable y amistoso, el Sphynx no tiene miedo de los perros y disfruta de la compañía de otros gatos. Su paciencia y dulzura hacen las delicias de los niños. Siempre muy expresivo, muestra su agrado con sonoros ronroneos y dulces sonidos.


Cariñoso y afectivo,  inteligente, vivo y juguetón, el Sphynx puede venir corriendo cuando se le llama, sin olvidar traer su juguete favorito para que juegues con él.

Cara expresiva con grandes orejas que deberemos limpiar regularmente para eliminar el excesivo cerumen; ojos en forma de "limón", cuerpo musculoso, abdomen redondeado; estas son algunas de sus características morfológicas.


A pesar de su apariencia el Sphynx es resistente al frío. Su falta de manto está compensada por un metabolismo muy activo que controla su temperatura corporal a la perfección. Su habilidad para adaptarse a temperaturas bajas hace que el Sphynx tenga grandes necesidades energéticas. La epidermis del Sphynx es más gruesa que la de otras razas y genera una grasa especial como protección, que la hace más resistente al ataque medioambiental. Sin embargo es importante protegerlo del sol, particularmente a los ejemplares que sean de tonos claros. 

Publicado: 29 de Abril de 2013