El otoño y la primavera, con sus frecuentes lluvias, son época de setas. La curiosidad de nuestros perros puede hacer que coman alguna de esas setas en su salida al parque o al campo. Lo ideal es lograr que nuestro perro esté suficientemente educado para que no coma nada en la calle aunque llame su atención. 

Las setas venenosas para los perros son las mismas que para las personas y la única forma de saber si una seta es comestible o no, es conocerla perfectamente, lo que no es fácil.

Los síntomas y su gravedad dependerán  de la cantidad y el tipo de seta que nuestro perro haya comido.

En cualquier caso, ante la duda, siempre será aconsejable visitar al veterinario.

Publicado: 14 de Noviembre de 2017