Mucha gente cree que no hay que empezar a educar a un perro hasta que haya dejado de ser cachorro porque es pequeño para aprender; cuando se quieren dar cuenta tienen un perro adulto con problemas de conducta. En Centro Veterinario Argos consideramos que la manipulación y educación de un cachorro desde su nacimiento es fundamental para tener un perro equilibrado y sano (manipular al perro durante sus primeros 14 días de vida le aportará, entre otros beneficios, una mayor tolerancia al estrés y una mayor resistencia a las enfermedades).

La fase de socialización del perro tiene lugar entre las 3 semanas y los 4 meses de vida del cachorro. Dentro de esta etapa tiene lugar la impronta, el período de aprendizaje que ocurre aproximadamente entre la 5ª y la 8ª semana de edad.

Durante la fase de impronta el cachorro reconoce a su especie, y si tiene contacto con el ser humano lo reconocerá como de su misma especie; la impronta es el espacio de tiempo que transcurre entre el inicio de la madurez sensorial hasta la aparición del miedo. Una impronta deficiente puede ser muy difícil de corregir y generalmente el animal siempre mostrará cierto recelo hacia individuos de la especie con la que no ha sido “improntada”. La madre ejerce una notable influencia en el cachorro durante la impronta; en este período el cachorro comienza a formar su carácter y temperamento y a través de la madre aprenderá a reaccionar a diferentes situaciones. No se debería separar al cachorro de su madre antes de la 8ª semana de edad; aprenderá así las primeras pautas de comportamiento con otros perros a través de la interacción con su madre y los juegos con sus hermanos

Para que se realice una buena socialización es necesario exponer al perro a la mayor cantidad de estímulos posibles, pero SIEMPRE en espacios controlados  y durante períodos de tiempo que el perro sea capaz de gestionar. Y siempre procurando presentar esos estímulos de forma positiva. Si vivimos en una ciudad deberemos prever aquellas situaciones que encontrará nuestro perro en su vida normal: otros perros de diferentes edades y tamaños, diferentes tipos de suelos por los que podrá caminar, desplazamiento en coche, ruidos de la calle (de un autobús, de niños gritando, de coches...) y ruidos del lugar donde vive (lavadora, secador...), etc. Deberemos presentarle a diferentes personas y animales. Una mala socialización del cachorro puede producir daños muy difíciles de reparar en el comportamiento del perro, como ansiedad por separación, agresividad, fobias...

Desde los 4 meses hasta la madurez sexual nos encontramos con la etapa juvenil: aumenta la capacidad motora del perro y se entrenan las conductas adultas.

El inicio y final de cada fase son variables según la raza y el individuo, y el proceso de desarrollo del cachorro es continuo y progresivo.

Los diferentes comportamientos del perro dependen en un 20% de su herencia y en un 80% del aprendizaje; es más importante la experiencia vital que el comportamiento heredado. En su gran mayoría esta experiencia se adquiere durante el desarrollo.

El cachorro vive un periodo de socialización en que debe aprender a qué especie pertenece, cuáles son las especies amigas, cómo comunicarse y comportarse. Luego deberá integrarse en un grupo social (jerarquización) y deberá aprender a ser autónomo (apego y desapego). Es, por lo tanto, un período de la vida del perro que debe vigilarse correctamente para no cometer errores que perduren en el tiempo.


Publicado: 20 de Enero de 2016