Existe una relación importante entre la capacidad inmunológica de un animal y su alimentación. Una nutrición deficiente o excesiva puede producir la  no-respuesta a una vacuna. 

Ciertas enfermedades como las enfermedades parasitarias intestinales pueden reducir la respuesta a la vacunación. 

El estrés en el animal puede producir niveles altos de adrenalina y cortisol, hormonas con un conocido efecto inmunosupresor. Desde este punto de vista, es evidente que animales estresados pueden responder mal a las vacunas.

Por esto es fundamental cuidar las condiciones sanitarias, de alimentación y del entorno en nuestro animal para realizar una adecuada medicina preventiva. Consúltanos.

Publicado: 11 de Mayo de 2015