¿Os ha ocurrido alguna vez que vuestro perro no acepta a vuestra pareja o incluso a algún amigo/-a con quien pasáis mucho tiempo?

Este comportamiento puede darse en aquellos casos en los que el perro tiene un círculo de humanos con los que se relaciona muy reducido y ha creado un fuerte vínculo de dependencia con su dueño.

Puede ocurrir que vuestro compañero peludo se sienta “desplazado” por esa persona; es similar al “síndrome del príncipe destronado” que puede ocurrir también con la llegada de un bebé a casa.

En el caso de pareja o amig@, hay que intentar reeducar al animal asociando la presencia de la nueva persona con estímulos agradables como caricias, juegos o comida. El contacto de la nueva persona con el perro debe ser gradual, permitiendo que se vaya acostumbrando a su presencia. Cuando se produzca algún comportamiento no deseable por parte del perro será el dueño el que corrija la acción, mientras que la persona que es rechazada por el animal no debe mostrar ninguna reacción contra él.

Y, fundamental, hay que tener mucha paciencia.